Después de 448 días de silencio e incertidumbre, la familia del gendarme Nahuel Gallo finalmente pudo cerrar un capítulo de dolor. Yalitza García, suegra y abogada del efectivo, habló sobre la intensidad de un reencuentro que parecía inalcanzable. “La emoción fue muy grande, lloramos todos. Era lo que queríamos ver: ese abrazo tan esperado”, admitió.

La liberación de Gallo se gestó entre la informalidad y la urgencia. Según relató García, la noticia llegó la noche del sábado a través de conocidos en la zona de la cárcel El Rodeo 1: “El argentino sale hoy en libertad”, fue el mensaje escueto que encendió la esperanza tras 15 meses de reclamos.

Para la familia, el motor de la lucha fue Víctor, el hijo de tres años del gendarme. “Él preguntaba todos los días por su papá; pensar que ahora se acabó esta pesadilla nos conmueve profundamente”, señaló García.

Aunque el estado de salud de Gallo es estable, la abogada advirtió que se encuentra “delicado y muy conmovido”, por lo que la prioridad inmediata será un chequeo médico integral y el descanso en la intimidad de su hogar.